2 de mayo de 2016

El Winner

El otoño se instala en la capital. Junto a ello, los plátanos orientales empiezan a vestirse de amarillo desplumando de apoco sus hojas en madrugadas ventosas con la llegada de las primeras lluvias. Estoy capeando el frío en un café mientras en la mesa contigua un señor setentón habla al celular de sus finanzas personales. Dice en tono pomposo a su interlocutor, "cuando tienes mucha plata, tipo 1000 millones, tienes que mandarla pa' fuera, así ha funcionado siempre, no hay otra" dice enfático.


Tenía la oreja tan parada en su conversa que me impedía la concentración en la lectura del diario. Me sentí aliviado cuando apuró la cuenta y se fue.

No pasa un minuto y lo reemplaza un reconocido escritor con quien me topo a menudo. En una oportunidad me encontraba repasando las portadas de la prensa en un negocio del barrio. Ingresa este señor disponiéndose a elegir algo de una estantería cuando sin querer deja caer de sus manos un Super 8 o algo del estilo. En vez de agacharse y recogerlo, le propina a la chocolatina un certero puntapié dándola por desaparecida debajo del mueble.

Un winner se evidencia en sutilezas como la descrita, por lo que me abstendré de leerlo intuyendo el animal que lleva dentro.

Probablemente estoy haciendo un juicio apresurado del escritor, en una de esas su escritura es una belleza. Es más, si me pongo a pensar en los actos winner que he cometido en honor a la flojera, para obtener algo o por simple gusto, sencillos como el descrito, me defendería diciendo que a pesar de todo soy de fiar.

A todos nos resulta más sexy y entretenido apuntar al resto, y la realidad nacional nos entrega tantos casos. Por ejemplo el legislador elegido popularmente que vende normas por párrafo a cambio del dinero del empresario acabronado. Sabandija! O el correligionario que muy diligentemente se pone creativo con leyes que buscan exculparlo o dificultar inculparle sus metidas de pata. Rufián!

Es cierto, merecen arder en la hoguera del escarnio publico (es más, yo pongo la leña), pero el enjuiciar supone una conducta personal inmaculada.

Acá listo algunas categorías de winner apreciables en el ciudadano de a pie que he podido apreciar: bloquear el tráfico de la avenida por tratar egoístamente de alcanzar la luz verde, o hacerse el loco con la propina en un restaurante, seria un winner nivel amateur. Asumo que nunca has estacionado el auto, distraídamente claro, arriba de ese símbolo donde se dibuja un señor de edad o un señora con la panza abultada? Winner asno medio alto. Supongo que la señora que trabaja en tu hogar está debidamente contratada no? Muy bien. Que tal dejar de pasar la Bip porque el sistema es una basura? Tiene algo de sentido, felicitaciones, pero olvida el hecho de que hay gente que gana la cuarta parte que tu y que paga la micro sin chistar todos los días. Ese sería un winner carnicero de cuarta. ¿Has pedido factura cuando te aprestas a pagar el costillar de chancho y los 4 kilos de longa del asado del domingo? Winner cara de nalga fuera de cualquier molde. A ver, tira la primera piedra!

Volviendo al legislador elegido popularmente, con esta humilde notita deseo manifestar mi disgusto con el activista de Facebook, al que tan fácil le resulta levantar el dedo acusador desde la comodidad del sofá, pero que en su momento, a la hora de ir a votar no se le encontró por ningún lado. Le dio lata. Pelmazo inconsecuente. Nos hubiésemos ahorrado cantidad de molestias.

2 Comentarios:

Roberto Retamal dijo...

Ese winner que usa dos estacionamientos para que a nadie se le pase por la mente si quiera rozar un ápice de su majestuoso vehículo, símbolo de su estatus y prueba tangible de su propio valor dentro de la sociedad. Canallas caradura!

Roberto Retamal dijo...

Ese winner que usa dos estacionamientos para que a nadie se le pase por la mente si quiera rozar un ápice de su majestuoso vehículo, símbolo de su estatus y prueba tangible de su propio valor dentro de la sociedad. Canallas caradura!

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